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03-11-2026  |  Locales 27
    

De Wall Street a Asunción: Por qué la caída de Ueno Bank confirma la tesis de Joseph Stiglitz



(Por Carlos Alberto Roble)




Para el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, la crisis global de 2008 dejó una lección que muchos se negaron a aprender: los mercados financieros, dejados a su suerte, no se regulan solos; se devoran a sí mismos. En su libro Caída libre, el economista desnudó una verdad incómoda. Mostró cómo los bancos dejaron de ser herramientas para financiar casas o fábricas, y se convirtieron en casinos gigantes dedicados a la especulación, exprimiendo la riqueza de la sociedad desde la opacidad.

Hoy, casi dos décadas después y a miles de kilómetros de Manhattan, el colapso y la intervención de Ueno Bank en Paraguay nos estallan en la cara como un calco exacto de aquellas advertencias. El desastre paraguayo deja claro que la codicia estructural de la banca no sabe de fronteras ni se cura con aplicaciones móviles de última generación.

El espejismo digital y la plata de los demás
Hagamos memoria. Antes de 2008, los bancos estadounidenses armaron un castillo de naipes vendiendo hipotecas basura empacadas como inversiones de lujo. Todo era crecimiento mágico hasta que la burbuja reventó. En Paraguay, Ueno Bank usó una receta calcada, pero adaptada a la era del smartphone. Pasó de ser una financiera del montón a un banco masivo en tiempo récord. ¿Cómo? Repartiendo promociones agresivas y captando usuarios a través de una interfaz moderna y atractiva.

Pero debajo de esa fachada tecnológica latía el mismo virus que Stiglitz diagnosticó en Wall Street: un crecimiento brutal sin plata real que lo respaldara. Cuando la Superintendencia de Bancos rascó un poco la pintura, se encontró con que el índice de solvencia de Ueno había caído por debajo del 50% del mínimo legal. La tecnología les sirvió para aspirar los depósitos de la gente a una velocidad inédita, pero ninguna app puede reemplazar el requisito básico de tener el dinero que dices tener.

¿Quién paga la fiesta? El «Riesgo Moral»
Uno de los ejes de Caída libre son los «incentivos perversos». Esto ocurre cuando los jefes de un banco toman decisiones temerarias porque saben que, si ganan, se llevan bonos millonarios; pero si pierden, el Estado (o sea, nosotros) pagará los platos rotos. A esto se le llama «riesgo moral».

En el caso de Ueno Bank, la Fiscalía paraguaya investiga a ocho altos directivos, incluyendo a su CEO Federico Miguel Vázquez y a su presidente Juan Manuel Gustale. Los cargos asustan: lesión de confianza, estafa y conducta conducente a la quiebra. Las auditorías detectaron que el banco agarraba la plata de los ahorristas y se la prestaba a gran escala a empresas de su propio grupo económico (Grupo Vázquez). Las ganancias quedaban en la mesa de los dueños, y el riesgo se le cobraba silenciosamente a la sociedad entera.

Cuando los bancos gringos cayeron, Washington los rescató con los impuestos de la clase media porque eran «demasiado grandes para quebrar». En Paraguay, el colapso de Ueno secuestró fondos millonarios del Instituto de Previsión Social (IPS), la ANDE y la binacional Itaipú. Es decir, plata de las jubilaciones, de la luz y de los recursos estratégicos del Estado. El Fondo de Garantía cubre a los pequeños, sí, pero el agujero grande lo terminan tapando los contribuyentes.

La eterna danza entre política y economía
Llegamos a la pregunta del millón: ¿Es esta una crisis financiera por simple ambición, o es una crisis política? La respuesta es que son indivisibles. La economía no flota en el vacío; está atada a las reglas que impone (o que deja de imponer) la política. La desregulación financiera en EE. UU. fue una decisión política empujada por el lobby bancario. En Paraguay, los conflictos de interés cegaron los controles del Banco Central, al punto que su presidente tuvo que renunciar salpicado por el lodo del escándalo.

Cuando el Estado mira para otro lado o, peor aún, sus funcionarios son amigos de los banqueros, el colapso no es un accidente; es el final anunciado. Paraguay vive su propia caída libre. Nos recuerda, a los golpes, que cuando el sector financiero se olvida de la economía real y la política le suelta la correa, la factura siempre la paga el ciudadano de a pie.

Fuentes y Enlaces de Consulta Histórica y Actual Sobre la crisis de 2008 en Estados Unidos: The New York Times (2008): «Bush Signs $ 700 Billion Bailout Bill» – El rescate pagado por los contribuyentes. The Wall Street Journal (2008): «Paulson, Bernanke Urge Swift Action on Bailout» – La presión política para salvar al sistema financiero. Bloomberg (2009) – Datos sobre cómo los ejecutivos cobraron USD 18.400 millones en bonos mientras el sistema colapsaba. Análisis especializado en Investopedia: The 2007-2008 Financial Crisis in Review. Sobre el caso Ueno Bank y Paraguay: Banco Central del Paraguay (BCP) – Informes oficiales del sistema financiero y resoluciones de superintendencia. ABC Color y Última Hora – Cobertura sobre los fondos estatales atrapados (IPS, ANDE) y los vínculos del Grupo Vázquez. Nota: Los eventos en desarrollo sobre embargos y detenciones penales se actualizan diariamente en los portales judiciales y de economía de Asunción.



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