La Corneta Noticias
El tiempo - Tutiempo.net
15-10-2026  |  Locales 50
    

Lealtad: Fuente de energía para el movimiento nacional y popular, 81 años después, la lealtad tiene domicilio



Por Faustino C. Duarte




Hay fechas que el calendario conserva por costumbre. Y hay otras que el pueblo conserva y sostiene por necesidad de preservar su integridad. El 17 de Octubre pertenece a la segunda especie.

No figura en las efemérides escolares con la solemnidad de un 25 de Mayo, no tiene próceres de bronce ni batallas con nombre de río. Tiene algo más incómodo para la historia oficial de aquellos años: tiene trabajadores con las patas en la fuente, columnas que llegaron caminando desde Avellaneda, Berisso y Lanús porque los puentes estaban levantados, y una multitud que se negó a irse de la Plaza de Mayo hasta que le devolvieran al hombre que le había devuelto la dignidad.

Conviene recordar cómo empezó todo. El 9 de octubre de 1945 obligaron a Perón a renunciar a sus cargos. Días después lo detuvieron y lo mandaron a la isla Martín García. Los que creían manejar el país pensaron que el asunto estaba terminado. Se equivocaron de pueblo.

Aquella jornada no la organizó ningún aparato. La organizó la memoria reciente de los obreros, que sabían perfectamente qué había cambiado en sus vidas desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Sabían del aguinaldo, de los convenios colectivos, del Estatuto del Peón. Sabían que por primera vez alguien desde el Estado los había mirado a la cara. Esa noche, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló a esa multitud. Y desde entonces el peronismo llama a esa fecha el «Día de la Lealtad».

Ahora bien, vale la pena detenerse en la palabra. La lealtad peronista nunca fue obediencia ciega ni adhesión a un apellido. Fue – y sigue siendo – fidelidad a una causa que tiene contenido concreto: justicia social, independencia económica, soberanía política.

Perón lo dejó escrito en las veinte verdades que leyó, justamente, un 17 de Octubre, el de 1950. Ahí está aquella que ordena las prioridades sin margen de duda: primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres. Esa jerarquía explica por qué la lealtad no se agotó con la muerte del General ni con la de Evita.

Ella entendió mejor que nadie que la doctrina había que bajarla a la tierra. Que la justicia social no era un enunciado sino una máquina de coser entregada en una casa humilde, una escuela abierta en el interior profundo, un hospital donde antes no había nada. Evita le dio a la lealtad su forma más física y más urgente. Por eso los humildes la siguieron amando cuando los fusiladores prohibieron hasta nombrarla.

Durante dieciocho años de proscripción el peronismo no tuvo gobierno, no tuvo prensa, no tuvo siquiera derecho a decir su nombre en voz alta. Lo que tuvo fue lealtad. Esa es la prueba más dura que una doctrina puede atravesar, y la atravesó.

Formosa tiene con esta historia una deuda de origen que no siempre recordamos. Fue el gobierno de Perón el que en 1955 sancionó la ley que convirtió a nuestro territorio nacional en provincia. Hasta entonces los formoseños éramos habitantes de segunda, sin derecho a elegir a nuestras autoridades, administrados desde Buenos Aires por funcionarios que muchas veces no conocían ni el mapa.

La provincialización fue un acto de justicia federal con firma peronista. Pero los primeros años de la provincia transcurrieron mayormente bajo gobiernos de facto y proscripciones. La promesa de 1955 tardó décadas en convertirse en Estado.

Ahí aparece la pregunta que muchos compañeros se hacen en estos días, cerca de una nueva fecha: «¿qué podemos hacer por el 17 de Octubre?»

La respuesta, me parece, ya está a la vista en Formosa. Desde 1995 el gobernador Gildo Insfrán viene conduciendo un proceso que en la provincia conocemos como el Modelo Formoseño. Se lo puede discutir, como se discute todo en democracia. Lo que resulta difícil es negar el recorrido: rutas pavimentadas donde había huellas de tierra, energía eléctrica llegando a parajes que vivían a oscuras, escuelas y centros de salud en el oeste provincial, viviendas para familias que nunca habían tenido título de propiedad.

Eso, en lenguaje doctrinario, se llama Estado presente. Y el Estado presente es la traducción moderna de lo que Perón ensayó desde la Secretaría de Trabajo y lo que Evita ejecutó desde su Fundación.

En tiempos en que desde la Casa Rosada se predica que el Estado es el problema, Formosa sostuvo la idea contraria. Hacerlo no es gratis. Significa enfrentar recortes, discutir fondos que corresponden por ley y defender a los trabajadores provinciales cuando el viento sopla en contra.

Esa terquedad es también una forma de lealtad. Porque la lealtad, bien entendida, no consiste en repetir consignas en un acto. Consiste en sostener la doctrina cuando conviene y, sobre todo, cuando no conviene. Los trabajadores de 1945 no fueron a la plaza porque fuera fácil. Fueron porque sabían lo que estaba en juego.

Entonces sí, compañeros, podemos hacer algo por el 17 de Octubre.

Podemos volver a explicarles a los más jóvenes qué pasó aquella noche, porque muchos crecieron escuchando una versión contada por los que perdieron. Podemos llevar la fecha a los barrios, a las escuelas, a los clubes, donde la doctrina se vuelve conversación y no ceremonia. Podemos defender lo construido en la provincia con argumentos y con datos.

En este marco se inscribe las acciones que viene desarrollando la CGT-Regional Formosa-, bajo la conduccion del cro.Hilario Martinez para formacion de jovenes en la gestion sindical para darle contenido teorico y formarlos en la praxis que hizo y hace del Movimiento Obrero la Columna vertebral del Movimiento Nacional Justicialista.

Y asi tambien podemos, sobre todo, recordar que la lealtad no se hereda. Se renueva en cada generación o se pierde.

Hace ochenta y un años un pueblo cruzó el Riachuelo a pie para rescatar a su conductor. Hoy no hace falta cruzar ningún río. Alcanza con no olvidar de dónde venimos ni para quiénes gobernamos.

Lo mejor que tenemos, decía Perón, es el pueblo. En Formosa, todavía lo sabemos y desde una conducción política victoriosa se consolida un modelo sustentado en una Doctrina profundamente humanista y cristiana que genera las condiciones para el bienestar de todos los formoseños.

Faustino C. Duarte Lic. en Historia Escritor




CANAL YOUTUBE






https://youtu.be/uHCcX19XqQ4