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24-09-2026  |  Nacionales 31
    

“Usted senador trate de elevar un poquito el nivel y no sea tan guarango, porque la verdad que da vergüenza ajena”








En una jornada legislativa cargada de fricciones, el Senado de la Nación fue escenario de un cruce verbal de alta intensidad entre el jefe del bloque de Unión por la Patria, José Mayans, y la senadora santafesina de la Unión Cívica Radical, Carolina Losada, quien en ese momento ejercía la conducción del debate. Lo que comenzó como una intervención con metáforas históricas y descalificativos terminó al borde de la interrupción del uso de la palabra mediante el corte de micrófono.

El intercambio comenzó a escalar cuando el senador José Mayans utilizaba una analogía histórica para cuestionar la acumulación de reservas y la política de austeridad del Poder Ejecutivo. En medio de su alocución, empleó una expresión coloquial que encendió de inmediato las alarmas en la presidencia de la Cámara:

“Creo que en 1920 fue que encontró la tumba de Tutankamón, pero antes había sido que ya encontraron los ciudadanos y le sacaron todos sus monedas, ahora no quedó nada. Porque Tutankamón iba a llevar su plata más allá. Otro boludo, diríamos. ¿Verdad?”

La reacción de la legisladora radical Carolina Losada no se hizo esperar. Asumiendo el rol de autoridad del recinto, interrumpió de inmediato al senador para exigir un cambio de tono:

“Senador, senador, le pido por favor que cuide el vocabulario en esta casa, ¿okay? Ni insulto, no insulte y no diga malas palabras. No, no, sí, sí, sí. Si no le voy a terminar cortando el micrófono, senador.”

Fiel a su estilo incisivo, el legislador formoseño no acató el apercibimiento y desplazó el eje de la discusión hacia la figura del Presidente de la Nación, Javier Milei, cuestionando los parámetros con los que se mide el lenguaje en la actividad pública:

“Dígaselo a Milei. Dígaselo a Milei. Usted no me diga cómo tengo que hablar.”

Ante el planteo, la vicepresidenta primera del cuerpo marcó un estricto límite institucional para hacer valer las reglas del debate dentro de la Cámara Alta:

“Acá no está Milei. Acá está usted. Usted senador trate de elevar un poquito el nivel y no sea tan guarango, porque la verdad que da vergüenza ajena. No, no, no, no. Le voy a cortar el micrófono, senador. Acá no hable con malas palabras. Ni insulto ni mala palabra.”

El enfrentamiento verbal subió de tono cuando el referente de la bancada opositora retrucó:

“Y si tengo que aprender de usted, mejor me voy a otro lado.”

La respuesta de Losada reafirmo con firmeza la potestad de la conducción parlamentaria:

“No, no, no. Yo le estoy hablando a usted porque acá estoy presidiendo yo. Usted preside ahí de arriba. Mientras yo presida, usted habla como corresponde. Mientras yo esté acá, usted habla como corresponde, si no le corto el micrófono.”

Entre interrupciones mutuas y la exigencia de mantener el orden, Mayans buscó continuar con su alocución exclamando:

“No interrumpa, sigo, sigo, no interrumpa, no.”

A lo que Losada replicó tajante para mantener la disciplina del recinto:

“Si no le voy a cortar la próxima. Por favor, cállese la boca.”

El cruce sumó más tensión cuando Mayans retrucó:

“Bueno, estamos… Cállese la boca usted.”

Y la senadora por Santa Fe concluyó tajante:

“Respete el uso de la palabra. Respete el uso de la palabra.”

Lejos de retirar lo dicho, el senador Mayans retomó la palabra enviando una recomendación irónica a la presidencia y defendiendo su uso del término:

“Bueno, este… estaba explicando lo de Tutankamón y le pido a usted que lea en el diccionario qué quiere decir que es boludo. Este… porque él se guardaba su moneda porque iba a iba a gastar en el más allá, en el más allá.”

En medio del desorden, se llegaron a escuchar exclamaciones cruzadas desde las bancas solicitando sanciones:

“Échela, presidente, por la impropiada conducción… echada de la…”

Ante lo cual Losada respondió secamente:

“Muy bien. Muy bien, bueno. Seguimos entonces.”

Finalmente, Mayans concluyó su intervención ironizando sobre las interrupciones recibidas y redirigiendo su discurso hacia la crítica económica contra la gestión nacional:

“Solo para tener el placer de escuchar… No no pudo… sus guarangadas no pudo no pudo este… no pudo gastar su plata Tutankamón y entonces acá dicen acá, «Vamos, vamos…» vamos a a tener un Banco Central con economía cerrada. Entonces le decimos, «Mire que la gente tiene hambre.» «No, nosotros tenemos la reserva ahí. Mire que la gente no está teniendo medicamento. No, tenemos la reserva del Banco Central. No, tenemos la moneda estable.» ¿Y en qué terminó la política esta?”

El episodio dejó en evidencia la extrema polarización que atraviesa al Senado de la Nación, donde los debates reglamentarios sobre el uso del lenguaje y la autoridad en el recinto se entrelazan constantemente con las disputas políticas de fondo.





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