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25-08-2026  |  Locales 7
    

Toma en la Escuela 291: Denuncian comida en mal estado y falta de respuestas oficiales








La crisis socioeducativa en el interior formoseño suma un capítulo de extrema tensión institucional en la comunidad originaria de Colonia La Primavera. Transcurrida más de una semana desde la toma del edificio de la Escuela N° 291, los padres y vecinos decidieron sostener de manera firme la medida de fuerza. La paralización total de la actividad académica responde a una acumulación sostenida de irregularidades operativas y sanitarias en el comedor escolar, sumada a la desatención recurrente de la dirección del establecimiento ante los reclamos de los tutores.

El detonante del reclamo se centra en las graves condiciones higiénico-sanitarias y nutricionales con las que opera la cocina escolar. Natalia Olaire, vecina e integrante del colectivo comunitario que lleva adelante la ocupación, describió el panorama crítico que enfrentan diariamente los alumnos del establecimiento al momento de recibir las raciones alimentarias.

La vocera vecinal remarcó que las anomalías no son recientes, sino el producto de un deterioro acumulado durante los últimos dos años bajo la conducción de las actuales autoridades escolares: «Se mantiene las medidas. El problema siempre es el tema de solicitar el traslado de una directora con la vicedirectora y una docente. Nosotros queremos mejorar la institución con esos dos años que estuvo trabajando la directora acá. Tenemos mucho problema en el tema de la cocina y el comedor donde se prepara mala comida le dan a los chicos, desayunan muy mal. Muy mal estado el alimento que le dan, le dan comida pasada y leche también pasada».

La gravedad de la acusación adquiere una escala mayor al detallarse la metodología con la que se manipulan los víveres dentro de la institución. Según denunciaron los vecinos, el personal de cocina reutiliza raciones preparadas en jornadas previas en lugar de elaborar comida fresca diariamente, situación que ha generado cuadros digestivos graves e infecciones en varios alumnos: «Pasada significa que vos preparás hoy y guardan para el otro día y le dan a los chicos. Tanto así la comida del almuerzo como la leche. Ponen un poco de agua y ya para hervirlo otra vez para darle entre la leche del otro día. Todos los chicos se van al hospital y nosotros tenemos que pagar porque a veces no hay medicamento acá en la colonia también. Muchos están muy abandonados en la institución».

El desencadenamiento de la toma no se produjo de manera intempestiva. Según explicó Olaire, la comunidad agotó las instancias informales de diálogo e intentó obtener explicaciones por parte del equipo directivo durante meses. La falta de predisposición para escuchar a las familias derivó en la recolección interna de evidencias dentro de la propia estructura del colegio.

«Esto ya hace mucho que andaba pasando con el tema de la cocina, hasta que una cocinera juntó las pruebas porque ya no hubo más respuesta de los funcionarios. Se decía que esto del tema de la cocina tiene que mejorar, pero la directora nunca hizo un diálogo con los padres, porque habiendo una presidenta de la comisión nunca la incorporó a las reuniones», sostuvo la referente vecinal.

A la par de las irregularidades con la comida, los tutores exigen una auditoría completa sobre los fondos asignados al establecimiento para el sostenimiento del servicio alimentario y de infraestructura: «Nosotros pedimos una nueva directora porque ella nunca da una información, o un resumen, o una boleta de lo que recibía la escuela», añadió Olaire, remarcando la falta total de transparencia rindiendo cuentas ante la comunidad a la que debe servir.

Pese a la visibilidad del conflicto y al cese total de actividades para el alumnado, la respuesta de los estamentos estatales ha sido esquiva. Si bien la delegación territorial del Ministerio de Cultura y Educación se hizo presente en el lugar para evaluar la situación, los funcionarios intervinientes manifestaron no poseer las competencias requeridas para disponer el relevo o traslado del personal denunciado.

Olaire reconstruyó los intercambios mantenidos con las autoridades zonales y municipales: «Se acercó el delegado zonal Carlos Fiordelli, del delegado zonal Pilcomayo. Tuvimos diálogo acá dentro de la institución, pero él nos dice que no está en resolver, no está en resolver. También hablamos con el intendente de Laguna Naineck, Julio Alvarenga, pero aún así no se encarga de este problema porque no está en su jurisdicción».

A las demandas edilicias y sanitarias se le suma el pedido ininterrumpido por la asignación de un docente MEMA (Maestro de Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe). «Hace 16 años que estamos gestionando. Hasta ahora todos los años presentamos nota tras nota acá al Ministerio de Cultura y Educación», advirtió Olaire.

El impacto inmediato de esta paralización recae sobre los niños de Colonia La Primavera, quienes cumplen más de una semana sin acceso al ciclo lectivo. La postura comunitaria es unánime: las familias han decidido no enviar a sus hijos a las aulas hasta tanto las máximas autoridades de la cartera educativa provincial tomen cartas en el asunto y garanticen un recambio efectivo de la conducción escolar.

«Los padres mismos no están mandando a los hijos porque ellos saben el tema que está pasando acá en la escuela. Van a seguir hasta tanto resuelvan», reafirmó la representante de la Colonia.

El escenario actual expone la vulnerabilidad recurrente en los establecimientos educativos de las comunidades originarias formoseñas, donde la distancia geográfica y la falta de canales directos con el nivel central del Ministerio de Educación suelen dilatar las soluciones. La persistencia de las familias en la Escuela N° 291 deja en evidencia que el conflicto ha superado el ámbito local y requiere la intervención urgente de la cúpula provincial para salvaguardar la salud, la alimentación y la educación de los estudiantes.







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