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08-06-2026  |  Locales 32
    

La ola de ataques sistemáticos a los colectivos de Fermosa pone en jaque al transporte público








La consolidación de un sistema de transporte público eficiente y sustentable representa uno de los desafíos más complejos para cualquier gestión municipal en el contexto socioeconómico actual. Sin embargo, en la capital formoseña, la agenda de la Dirección de Transporte ha tenido que desplazarse de los esquemas de costos y la logística vial hacia la seguridad física de los usuarios y de los bienes del Estado. Lo que inicialmente se proyectó como una transición operativa para garantizar la movilidad de los vecinos, hoy enfrenta un escenario de hostilidad en la periferia urbana que amenaza la sostenibilidad del servicio. El último fin de semana, un nuevo atentado contra una unidad de la empresa estatal Fermosa en el barrio Fleming, que culminó con un menor de once años herido, volvió a encender las alarmas sobre la naturaleza de estos ataques.

El director de Transporte de la Municipalidad de Formosa, Fabián Olivera, analizó la gravedad de la situación. El funcionario expuso el desconcierto de la administración ante una secuencia de agresiones que, lejos de mermar, se han vuelto cotidianas en sectores específicos de la ciudad, y criticó la falta de avances concretos por parte de las fuerzas de seguridad de la provincia para identificar a los responsables.

La crónica del vandalismo sumó un capítulo de suma gravedad el pasado sábado por la noche, pocos minutos antes de las 21:00 horas. Mientras una de las unidades de Fermosa cumplía con su itinerario habitual e ingresaba al barrio Fleming, dos personas interceptaron el paso de la unidad y arrojaron un objeto contundente de material cerámico directamente contra las ventanillas laterales. El impacto destruyó los cristales de seguridad, cuyas esquirlas alcanzaron de forma directa a los pasajeros que ocupaban los asientos adyacentes, entre ellos una vecina y sus dos hijos de corta edad.

Al ser consultado sobre el estado de salud de las víctimas y las características del suceso, Fabián Olivera pormenorizó los datos obtenidos tras mantener un contacto directo con los afectados: “Hablé con Laura, que es la mamá de los dos chicos. El colectivo entró a pocos metros del barrio y se acercaron dos individuos, que tienen aspecto de adolescentes, con una cerámica. La arrojaron cerca del colectivo y terminaron rompiendo la ventana. Destruyeron un bafle del otro lado de la ventana, que fue donde estaba Laura con sus dos hijos de 9 y 11 años, donde les salpicó el vidrio. El nene fue atendido por el SIPEC; afortunadamente no pasó a mayores, pero sí obviamente quedó el susto. La verdad es que ya es increíble. Estamos muy sorprendidos porque ni la empresa privada Crucero del Sur, ni el servicio de colectivos de la anterior firma Ciudad de Formosa recibían este tipo de ataques”.

Uno de los puntos más críticos del debate público radica en la eficacia de las tareas de prevención y la posterior investigación judicial. Horas después del ataque en el barrio Emilio Tomás y sus adyacencias, circularon versiones y partes informativos emanados de la Policía de la Provincia de Formosa que sugerían la demora y detención de dos jóvenes presuntamente vinculados a las pedradas. No obstante, el director de Transporte desestimó categóricamente que existan personas puestas a disposición de la Justicia por este hecho, evidenciando una preocupante falta de resultados en las pesquisas.

“Se acercó personal de la policía de la Comisaría Tercera a asistir a las víctimas del ataque, pero detenidos no hay. No hay ningún detenido ni sospechoso en el caso de este ataque de hace unos días. La Comisaría Cuarta, en hechos anteriores, dijo que iba a investigar y nunca más nos llamaron; hasta ahora no podemos entrar hasta el final del recorrido en esa jurisdicción por razones de seguridad. En este caso actual, la Tercera dijo que también iba a estar en investigación de los hechos, pero todavía no tenemos ninguna novedad de dónde vienen. Queremos saber si es un complot o qué es, pero verdaderamente no podemos estar todos los días dando noticias de los ataques a los colectivos y no tener respuestas corporativas. Estamos preocupadísimos”, aseveró Olivera.

La gestión municipal destaca de manera persistente que el modelo de transporte Fermosa se constituyó bajo un diseño financiero estrictamente local, superando las asimetrías federales provocadas por la eliminación total de los subsidios al transporte por parte del Gobierno Nacional. Mientras que en las principales capitales de la región los conflictos laborales y la falta de fondos paralizan las flotas, en Formosa el servicio opera con regularidad técnica, pero se encuentra bajo el asedio del vandalismo vecinal, una problemática que las autoridades locales no tenían contemplada en sus proyecciones iniciales.

El titular de la cartera de transporte detalló el contraste entre la eficiencia operativa y la vulnerabilidad civil: “Cuando empezamos con Fermosa, nunca nos imaginábamos que el problema que íbamos a tener iban a ser los hechos de violencia en los colectivos. Jamás en la vida nos hemos imaginado esto. Cumplimos con todo lo que nos habíamos comprometido y se había planificado en cuanto a los recorridos, las frecuencias, la cantidad de unidades y tratar de cubrir toda la ciudad para que los vecinos puedan llegar a destino bien. En otras ciudades el problema son los subsidios y el conflicto laboral, pero acá eso no ocurre. Nosotros no tenemos subsidios desde hace rato, lo estamos protegiendo todo gracias a los vecinos y a la decisión política del Intendente de armar este esquema del transporte urbano que es una referencia en la región. Sin embargo, jamás nos imaginamos que estaríamos hablando todos los días de romper los colectivos. Los ataques son todos los días y las rupturas de las unidades son día por medio. Esto es constante en distintos puntos de la ciudad y en esta zona en particular es la tercera vez en diez días”.

Más allá del peligro inminente para la vida de los pasajeros y choferes, el vandalismo recurrente genera un severo perjuicio en la planificación diaria del servicio. Cada unidad que sale de circulación para ser sometida a reparaciones de cristales o carrocería representa una sensible baja en las frecuencias de las líneas afectadas, forzando a la comuna a optimizar recursos al límite y, en casos extremos, a restringir el ingreso de los vehículos a las áreas de mayor conflictividad.

“El daño material tiene un impacto directo en la frecuencia, porque ese colectivo que resultó roto debe pasar un par de días sin circular. Nosotros estamos trabajando con las unidades justas y veníamos muy bien, de hecho hace rato que no teníamos críticas fuertes al recorrido e incluso estamos trabajando en algunos trayectos nuevos. Pero la decisión de recortar 300 metros el tramo para ingresar al barrio la Ribera la tuvimos que tomar después de sufrir cinco colectivos rotos en una sola semana. El Intendente y todo el equipo hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance: arreglar las calles, mejorar la iluminación y poner refugios para garantizar que el servicio llegue a su término de punta a punta. Haber tenido que acortar esos metros nos dolió en el alma porque queríamos seguir cumpliendo con lo planificado, pero la seguridad es prioridad. No sé cómo sigue esta historia; ojalá se pueda resolver o por lo menos buscar una solución para poder trabajar tranquilos y que la próxima vez hablemos de la ampliación del servicio y no de estos ataques constantes”, manifestó el funcionario municipal.





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