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27-05-2026  |  Locales 24
    

ATE Formosa: «Un trabajador municipal no puede ser indigente; eso no es justicia social»








En el marco de un plan de lucha que incluyó el bloqueo de los accesos al edificio municipal, los empleados públicos de Ingeniero Juárez visibilizan una crisis que excede lo estrictamente salarial. Félix Gajan, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en dicha localidad, trazó un diagnóstico sobre la realidad de los obreros municipales, la falta de empleo privado y las complejidades estructurales que afectan al oeste formoseño.

Bloqueo municipal y la respuesta del Ejecutivo
Tras las intensas jornadas de protesta que incluyeron el cierre de las entradas principales del establecimiento comunal para exigir una recomposición de los haberes, los representantes gremiales mantuvieron una audiencia con el intendente local, Rafael Nacif. Según Gajan, las autoridades reconocieron el desfasaje económico, aunque manifestaron la imposibilidad financiera de otorgar incrementos en el corto plazo debido a la caída de la coparticipación y la falta de asistencia provincial.

«Ayer sí fue toma o cierre de las entradas principales del establecimiento municipal para que nos reciba el intendente. Cuando llegó el intendente, ingresamos, abrimos la puerta principal de la calle Salta, charlamos y debatimos. Él nos escuchó, nos dijo que tenemos razón en la protesta, que sabe que estamos cobrando muy poco y que realmente se sorprende como los municipales hacen para vivir y para comer. Pero nos planteó que en estos momentos la situación en que está la municipalidad, él no puede comprometerse con ningún tipo de aumento salarial porque la coparticipación cada mes viene en baja y desde la provincia no cuenta con ningún tipo de ayuda o financiamiento para estas cosas.»

Salarios debajo de la línea de indigencia
La situación de los trabajadores del sector se ha vuelto insostenible ante el incremento del costo de vida y los servicios básicos, con sueldos que en muchos casos no cubren las necesidades elementales de los núcleos familiares, especialmente de cara a la temporada invernal.

«Nosotros estamos comprometidos con nuestra familia, que no puede comer, con la familia que cobra 128.000 pesos, 250.000 o 300.000 pesos, y le viene una factura de luz de 120.000 o 160.000 pesos, o que tiene que pagar una garrafa de gas que acá está a 24.000 o 26.000 pesos. ¿Qué le queda después de pagar todo eso para comer? ¿Qué le queda para vestir a sus hijos ahora que viene el invierno? Tenemos un rango de entre 180.000 a 450.000 pesos que cobra un municipal, con un promedio de 250.000 pesos. No puede ser que un trabajador asalariado de la municipalidad, que cobra con recibo de sueldo y aporta a su jubilación, esté debajo de la línea de indigencia. No puede ser un trabajador indigente, imposible. Eso no está dentro de la justicia social.»

La paralización del sector privado y la alternativa de las licencias
Ante la falta de liquidez para otorgar aumentos, desde el Ejecutivo local se había implementado previamente una estrategia particular: otorgar licencias para que los empleados buscaran ingresos informales en el ámbito privado. Sin embargo, la recesión económica y el freno de la construcción civil frustraron esta salida alternativa.

Rango Salarial Municipal Promedio Estimado Costo de Factura Eléctrica Promedio
$ 180.000 a $ 450.000 $ 250.000 $ 120.000 a $ 160.000
«El mes anterior habíamos arreglado con el intendente y él nos ofreció una licencia de dos meses para que los muchachos, en el horario de trabajo de la municipalidad, pudieran ir a hacer un trabajito privado. Como no había plata, aceptaron para poder trabajar afuera. Al mes, los muchachos me dijeron que no pasa nada, que no hay labor para electricidad ni para nada. Los corralones y ferreteros nos dicen que está todo parado, no se compra ni machimbre ni cemento. Lo poco que hay, los otros albañiles y electricistas están regalando su mano de obra porque la mano viene realmente fea.»

Superpoblación de la planta funcional y el fenómeno de los «ñoquis»
Uno de los puntos más críticos señalados por el referente de ATE radica en el crecimiento exponencial del padrón de empleados municipales y la baja contraprestación efectiva de servicios, un esquema que la conducción gremial propone reordenar para volcar esos recursos a los sueldos del personal activo.

«En la planta funcional de la municipalidad somos alrededor de 600 personas que vienen y cobran, y de esos, solo 180 son los que vienen a trabajar, los que cumplen funciones y todos conocemos. Nosotros le propusimos que llame a trabajar a todos o que esa plata vaya para un aumento digno de los compañeros que sí vienen. Pero eso va con un costo político si lo realiza. Ya en la época de la pandemia eran 400 trabajadores registrados y ahora son 600, aumentaron 200 más. El intendente nos dice que hay que acompañar la situación social porque hay muchos pobres, los chicos salen de la universidad y no tienen dónde trabajar, pechan para la municipalidad y la intendencia les ofrece un sueldito de miseria que ellos agarran porque no hay otra cosa.»

Impacto de las políticas nacionales y el fantasma del 2001
Gajan analizó que la crisis local es un reflejo directo del freno a la obra pública nacional y el recorte de los programas de asistencia, advirtiendo sobre el clima de tensión social latente tanto por la situación salarial como por las tarifas de los servicios públicos.

«Necesitamos que se reactive la obra pública, esto es una consecuencia de las políticas nacionales. Juárez estará lejos de Buenos Aires, pero mirar cómo le pega fuerte. Entre los compañeros debatimos y nos damos cuenta de que hay políticas nacionales que han ido en contra del trabajador. Esto de recortar la obra pública y ayudas sociales nos impacta y ahora estamos viendo las consecuencias. Espero que resolvamos esto antes y no cuando ya sea el 2001; yo viví el 2001 cuando estaba estudiando y comenzó a suceder así. Además, está latente la cuestión del precio y la mala calidad de la luz; ya hay un runrún de hacer manifestaciones porque cuando venga el calor la gente no va a aguantar.»

Garantía de paz social y continuidad del reclamo
Finalmente, desde el sindicato remarcaron que el rol actual de la organización es encauzar las demandas por las vías institucionales y legales para evitar desbordes, solicitando el acompañamiento y la empatía de la comunidad juarense hacia los agentes que prestan servicio diariamente.

«Nosotros estamos encauzándolo a los compañeros dentro de una movilización pacífica, orientándolos dentro de las normas jurídicas gremiales para no sumarle más problemas a los que ya tienen. Como gremio pacificamos y dialogamos con todos, pero si el gremio se corre, esto no va a seguir acá en la municipalidad, seguramente va a seguir en la ruta o en otro lugar porque los muchachos van a organizarse como quieran. Le pido a la ciudadanía que tenga empatía con los municipales, que no todos somos vagos; acá realmente estamos por los que laboran y a los que van a trabajar tenemos que ampararlos y entenderlos.»

Las medidas de fuerza gremiales se mantendrán vigentes hasta el viernes, jornada en la que los trabajadores se convocarán en una nueva asamblea general para evaluar la existencia de ofertas formales o dictaminar la profundización de las acciones directas de cara a la semana siguiente.





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