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Crisis: Formosa registra el índice de empleo privado más bajo del país y pierde terreno frente al NEAEl panorama laboral en la provincia de Formosa ha encendido las alarmas tras el cierre del ciclo 2025. Los últimos datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, arrojan luz sobre una realidad que el discurso oficial suele matizar: la alarmante fragilidad del sector privado local. El goteo incesante: Los datos de octubre Aunque la dinámica económica suele medirse en el día a día, las estadísticas oficiales del empleo registrado suelen llegar con un rezago de dos meses. El cierre de octubre de 2025 dejó un saldo negativo para la provincia, con una caída mensual del 1% en la masa de trabajadores formales. En términos nominales, esto significa que 223 familias perdieron su sustento principal en apenas 30 días. 223 personas sin empleo son 223 familias sin un trabajo, que alguien dentro de esa familia uno o dos han perdido su empleo poniéndose el foco en la dimensión social de la estadística. Con este retroceso, Formosa se consolida en el último puesto del ranking nacional con apenas 22.400 trabajadores privados registrados, una cifra que resulta ínfima para una provincia de su escala poblacional. En la asignación de responsabilidades, lejos de las visiones sesgadas que intentan culpar a un solo sector, todo apunta a una pinza que asfixia al comerciante y al industrial formoseño: por un lado, las políticas macroeconómicas de la gestión nacional de Javier Milei, y por otro, la estructura de poder del «Modelo Formoseño». La política nacional ha golpeado de lleno en el consumo y la industria, factores vitales para el sostenimiento del empleo. Sin embargo, el gobierno provincial es señalado por su incapacidad crónica para generar un ámbito de crecimiento genuino. La responsabilidad es compartida claramente… entre un modelo formoseño que excluye prácticamente al privado y lo que pasa a nivel nacional. En dos años, la provincia ha perdido un total de 2.348 empleos privados formales, lo que representa una caída de casi el 10% del padrón de trabajadores. Formosa frente al espejo del NEA y el país La comparación con las provincias vecinas del Nordeste Argentino (NEA) resulta devastadora para la gestión local. A pesar de compartir desafíos regionales similares, las provincias limítrofes han logrado sostener estructuras privadas mucho más robustas: Misiones: Lidera la región con 99.000 empleados privados registrados. Corrientes: Sostiene a 78.000 trabajadores en el sector formal. Chaco: Supera los 71.600 empleos registrados. Formosa: Apenas alcanza los 22.400. Incluso al comparar con distritos de similar o menor cantidad de habitantes, Formosa queda rezagada. Catamarca, con menos población, registra 35.600 trabajadores, mientras que La Rioja se ubica en los 28.500. La provincia de Formosa es la menor la provincia con la menor cantidad de empleo privado registrado pese a que hay otras provincias que inclusive tienen mayor cantidad de habitantes. La falacia del empleo informal Los datos desnudan las declaraciones de funcionarios locales, como Agustín Samaniego, quienes en debates legislativos aseguraron que el empleo privado superaba al público en Formosa. Este argumento se sostiene sobre una base engañosa: incluir al trabajador informal o «en negro» dentro de la categoría de sector privado para inflar los números. Tomar la cantidad de empleados informales como privados es una falacia, es una mentira… la verdad que acá lo único que se puede decir es que el empleo privado registrado son 22.400 personas en Formosa. Esta distinción es vital, ya que el empleo registrado es el único que garantiza aportes jubilatorios, obra social y estabilidad ante la ley. La administración pública como único refugio Ante el achicamiento del sector privado, el empleo público aparece como la única aspiración para miles de formoseños, especialmente los jóvenes. Existe un fenómeno social donde la búsqueda de «cierta estabilidad» y el acceso a una obra social (pese a las críticas constantes al IASEP) inclinan la balanza hacia el Estado. Sin embargo, el Estado provincial ya no parece capaz de absorber a toda la masa laboral. Un ejemplo paradigmático de la desesperación laboral fue el reciente llamado de una cafetería en el aeropuerto: Hubo filas de una cuadra, cuadra y media para poder presentar currículum nada más. Un futuro incierto para los jóvenes Hay un cambio de época en la relación de las nuevas generaciones con el mercado laboral. Mientras el gobierno provincial se apoya en un discurso de «justicia social», la realidad muestra un parque industrial con apenas 57 empresas instaladas y un sector privado que, lejos de florecer, se retrae. Acá claramente no podemos decir que esto solamente sea una cuestión de cambio de relación con el trabajo, sino claramente que el sector privado de Formosa no crece, por el contrario, se achica. El riesgo inminente es que Formosa se convierta en una provincia de «tercera edad», donde los jóvenes emigran por falta de oportunidades y los que se quedan dependen de una estructura estatal que muestra signos de agotamiento.
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