La Corneta Noticias
26-08-2018  |  Nacionales 36
    

El caso de los cuadernos inquieta a los gremialistas: temen ser los próximos



En las anotaciones de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, aparece mencionado cuatro veces el sindicato de Luz y Fuerza. En un escrito del 4 de noviembre de 2010, precisó que su jefe y Julio De Vido fueron a una reunión con Oscar Lescano, por entonces, el jefe del gremio.




Registró otras tres visitas durante el mismo año. En ninguna de ellas dio detalles. Consignó el lugar del encuentro. Nada más.

Lescano fue menemista, kirchnerista y, si ahora viviera, sería macrista. Murió en septiembre de 2013 y supo vivir como un bon vivant: tenía una casona en el bajo San Isidro, solía almorzar semanalmente en Puerto Madero y viajaba por el mundo.

Al margen de la anécdota de Lescano, el caso de los cuadernos de las coimas empujó a un grupo de sindicalistas a recurrir preocupados al Gobierno por los eventuales coletazos económicos. Vislumbran una parálisis en la obra pública, incertidumbre para invertir y pérdida de empleo. Lo llaman el “efecto desplome” o “efecto Lava Jato”, por lo que sucedió en Brasil, en donde se acentuó la recesión tras la revelación del escándalo de corrupción con la constructora Odebrecht.

“La decisión del Gobierno es separar las cosas: por un lado están los empresarios que están involucrados y por el otro la empresa, su directorio, y las obligaciones adquiridas. Más allá del costado judicial, hay que avanzar. Ese fue el mensaje que nos dieron en la Casa Rosada”, dijo a LA NACION un sindicalista que mantiene buen vínculo con el poder.

Pero más allá del impacto económico del caso, los dirigentes de la CGT, a quienes se los considera el verdadero establishment sindical, siguen con atención la trama judicial de los cuadernos. Sospechan que en cualquier momento puede caer uno de ellos. La inquietud sindical se acentuó después del peregrinar de empresarios arrepentidos por los tribunales de Comodoro Py.

Construcción
y transporte

Carlos Guillermo Enrique Wagner se sentó la semana pasada cara a cara con el fiscal Carlos Stornelli y contó cómo se repartían las obras públicas y las coimas durante el kirchnerismo. El expresidente de la Cámara de la Construcción, en su declaración ante la Justicia, dio nombres propios e involucró secundariamente a un gremio. Se trata de la Uocra, que lidera Gerardo Martínez desde 1991.

“A (Germán) Nivello lo he ido a ver por los planes de vivienda porque es el mayor problema que tiene el sector. Hubo varios secretarios de vivienda, entre ellos Abel Fatala. Estuve en infinidad de reuniones con la Uocra en la Cámara”, declaró Wagner en la fiscalía N°4.

¿Quién es Nivello? Fue el número dos de José López en la Secretaría de Obras Públicas y fue el primer exfuncionario en arrepentirse en la investigación de los cuadernos. Apareció mencionado por el chofer Centeno como quien entregó a Baratta en dos oportunidades un total de 1.250.000 dólares. Nivello lo admitió en sede judicial, pero dijo que no se trataba de sobornos, sino que era dinero de la campaña electoral.

La otra persona que mencionó Wagner es Fatala, otro ex ladero de López en la secretaría de Obras Públicas. Fatala está procesado en el marco del plan Sueños Compartidos, que involucra a la Asociación Madres de Plazas de Mayo en una trama de desvío de fondos estatales para construir viviendas sociales.

“La Uocra no tiene intervención en la decisión política de la obra pública. No tiene ningún rol en las licitaciones o procesos de selección de empresas a las que se le adjudican obras. Solo interviene en la discusión salarial y en las condiciones laborales”, explicaron en el gremio de la construcción ante la mención de Wagner.

En el entorno del jefe de la Uocra distinguen una ligera intencionalidad política de involucrar a algún dirigente del movimiento obrero. Aunque para Mauricio Macri no sería lo mejor que Martínez termine involucrado. Para el Gobierno, es garantía de diálogo y equilibrio dentro de la CGT, además de ser el nexo sindical con el italiano Roberto Cardarelli, el representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la misión argentina.

El nerviosismo se amplió hacia los gremios ferroviarios cuando vieron caer con asombro primero a Aldo Roggio y Gabriel Romero, y después a los hermanos Sergio y Alberto Taselli. Como Wagner hizo con la Uocra, algunos de ellos estaría dispuesto a señalar a los sindicatos. Desde los dos gremios mayoritarios del sector, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad, enviaron señales de tranquilidad. Con los empresarios del transporte que están hoy en caída, los gremios negociaron durante una década subsidios, concesiones y hasta la ampliación de ramales.

En tiempos de Ricardo Jaime a cargo de la secretaría de Transporte, cada área tenía su responsable: Antonio Luna, hombre de La Fraternidad, era el subsecretario de Transporte Ferroviario, y Ricardo Luján, que hoy enfrenta un proceso judicial en Santa Fe por enriquecimiento ilícito estaba a cargo de Puertos y Vías Navegables. El aeronaútico Ricardo Cirielli renunció de la subsecretaría de su área a tiempo, con denuncias a Jaime ante la AGN y en la Justicia por presunto desvío de fondos y por “cruzar bolsos [con dinero] a la Casa Rosada”.
(La Nación)



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