La Corneta Noticias
11-03-2018  |  Internacionales 66
    

Las devastadoras capacidades del nuevo dron nuclear submarino de Rusia



Un solo vehículo no tripulado, un submarino nuclear, presentado recientemente por Vladímir Putin, es capaz de destruir un grupo de portaviones o convertir la costa en un desierto radiactivo, asegura Antón Valaguin, columnista de Rossiyskaya Gazeta.



Durante su discurso anual ante la Asamblea Federal, el presidente ruso informó sobre los nuevos tipos de armas desarrolladas por empresas nacionales, entre ellos, un dron submarino de propulsión nuclear y carga termonuclear.
Según Valaguin, este dron es capaz de desplazarse a una profundidad muy grande de más de 1.000 metros, es decir, más allá del alcance del sonar a bordo de los buques. Su sistema de guía especial garantiza la autonomía de navegación y la precisión de la destrucción del objetivo.

"La simulación demostró que es muy difícil interceptarlo, casi imposible. Una vez al servicio de la Armada rusa, permitirá resolver una amplia gama de tareas en la zona del mar lejano", cita el periodista al almirante Vladímir Koroliov, comandante en jefe de la Armada rusa.

La imposibilidad de detectar el vehículo submarino se garantiza no solo por la profundidad de la navegación, sino también por su alta maniobrabilidad y la extraordinaria velocidad del misil submarino de 100 nudos o 185 km/h, explica el columnista. Ninguno de los medios de destrucción existentes es capaz de interceptar un objeto que se mueve tan rápido bajo el agua.
En cuanto a la "amplia gama de tareas", mencionada por el comandante en jefe, se prevé que el dron esté equipado con una ojiva termonuclear de 100 megatones. Esta carga garantiza una destrucción completa de un grupo de portaviones.

El autor observa que las características de este dron coinciden con los parámetros del objeto secreto Status-6, que se conoció en 2015 por una fuga de información accidental, según la versión oficial. La descripción del Status-6 decía que una de sus tareas era provocar daño inaceptable al enemigo al crear en la costa vastas áreas de contaminación radiactiva no aptas para la vida durante mucho tiempo.
Valaguin señala que en las fuentes abiertas hay solo un arma con características adecuadas para este propósito: una bomba de cobalto, descrita por el físico estadounidense Leo Szilard. Se trata de una munición termonuclear cuya capa exterior no consiste en uranio-238, sino en cobalto-59. En una explosión nuclear, la cáscara se irradia con un fuerte flujo de neutrones y se transforma en isótopo de cobalto-60 de extrema radiactividad y una vida media de más de cinco años.

La explosión de una bomba de este tipo asegura la destrucción de toda la vida. Esconderse en búnkeres será imposible, puesto que una larga vida media del cobalto-60 asegurará una contaminación radiactiva persistente. No se ha llevado a cabo ninguna prueba de bomba de cobalto, principalmente debido a los temores de que con su uso masivo pudiera destruir toda la biosfera de la Tierra, señala el autor.
"Sin embargo, este tipo de bomba podría considerarse como un elemento de disuasión eficaz junto con el sistema Perimetr que garantiza un ataque de represalia con todas las fuerzas estratégicas de misiles, incluso en caso de la destrucción de los puestos de comando y las autoridades del país", concluye.

Mientras tanto, las autoridades rusas reiteraron en numerosas ocasiones que las nuevas armas de Rusia no amenazan a los países que no tienen planes de atacarla y la doctrina militar del país tiene un carácter exclusivamente defensivo.





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