La Corneta Noticias
19-04-2020  |  Espectáculo 396
    

Éxito, excesos, olvido y renacimiento: la historia de vida de "Paolo, El Rockero"



Cuando en 1986 hizo su aparición pública, Jorge Juan Montejo (62) sorprendió a todos con su personaje. Paolo, El Rockero era un hippie disparatado de voz temblorosa, con vestimenta característica, cabello muy largo, bandana y morral multicolor, y un lenguaje cargado de muletillas como “¡Uhhh... loco!”, “¿Entendés, chabón?”, “¡Qué mala onda!”, “¡Mató la onda loco!”, “Que hacés persona!”. Y aún hoy, toda una generación lo sigue recordando.




Montejo nació el 16 de enero de 1958 en Tandil. En sus comienzos nada le fue fácil hasta que Daniel Ripoll, el dueño la revista Pelo, le sugirió la interpretación. En ese momento se fue hasta una casa de cotillón, compró una peluca larga, con trencitas y una vinchita, luego se puso el gorro por dentro, y adquirió un realismo asombroso.

Según el propio Montejo, el nombre se lo puso porque pegaba con la cara. “No se podía llamar Johnny, tenía que ser Paolo”, explica. Después, Juan Alberto Badía le agregó El Rockero, porque decía que “los hippies se iban a extinguir, pero los rockeros no". Y con ese agregado llegó al éxito.

Sus primeras apariciones fueron en el ciclo Badía & Cía los sábados a la tarde y luego se sumó con sus disparatados monólogos a Feliz Domingo, donde decenas de adolescentes buscaban el cumplir el sueño de viajar a Bariloche en la década del 80. De carne somos, El gordo y el flaco, Siempre sábado, Palermo Hollywood y Peligro sin codificar fueron otros de los programas en los que tuvo una escueta participación pero que dejaron una marca imborrable en la pantalla para todo su público. Sus actuaciones como Paolo en Los Bañeros más locos del mundo (1987), Los matamonstruos en la mansión del terror (1987) y Extermineitors IV: Como hermanos gemelos (1992) lo llevaron a la cima de su popularidad.

Pero detrás del éxito, su adicción a las drogas lo fue alejando de los medios. Estuvo tres meses internado en un neuropsiquiátrico de Buenos Aires donde, además, superó una depresión. En dos oportunidades, entre 2004 y 2011, lo dieron por muerto; se trató de una falsa noticia. De regreso en Tandil hace ya varios años, Montejo realiza publicidades para comercios de la zona, shows privados y continúa haciendo reír a su público con sus personajes en las redes sociales.

Desde allí habló con Teleshow, la ciudad donde Jorge Juan reconoce “estar tranquilo y viviendo la vida con calma". Además, revela cómo fueron estos años en los que pasó por el suceso, los excesos, el olvido, pero que pudo superar gracias al acompañamiento de su hijo y amigos.

—¿Por qué te volviste a Tandil?

—Me mudé de regreso hace unos años debido a mis tratamientos psiquiátricos, los cuales requerían el apoyo de mí familia: mi padre, mi hermano y mi hijo, que vive en Estados Unidos. Es la ciudad que más me gusta. Vivo solo pero tengo amigos que me visitan a diario y un asistente que me ayuda en todo lo que necesito.

—Pasaste por momentos de esplendor, de mucha exposición mediática. ¿Cómo fue ese proceso?

—Considero que los personajes de exposición mediática son aquellos que están de moda y que pasan sin pena ni gloria; yo no fui así. Simplemente había momentos muy buenos, como los 80 o los 90, y otros momentos que, por temas de salud, no pude estar en los medios.

—¿Cómo recordás esa etapa, y el paso por el psiquiátrico?

—Fue una etapa muy buena porque, te repito, nunca fui mediático. Simplemente tuve momentos de esplendor y momentos de menos esplendor. Lo del psiquiátrico tiene que ver con mi inestabilidad emocional y adicción a las drogas, lo cual fue deteriorando mi vida. Pero estuve muy contenido. Hoy en día estoy rehabilitado y viviendo en paz… ¡Vivito y coleando!

—En dos oportunidades te dieron por muerto. ¿Pensaste que en la situación que estabas viviendo podría hacerse realidad?

—Fue difícil… Yo sé que no fue de mala leche. Pero fue dificultoso continuar mi carrera por varios meses ya que la gente creía que yo era un doble, y se me complicaba realizar shows privados. Sin embargo hoy en día recuerdo ese momento con gracia: fue cómico ser un muerto viviente por un tiempo.

—¿Cómo es Paolo, El Rockero?

—Es un monstruo porque tiene la forma de mirar de uno, la manera de caminar de otro y la observación de una generación entera. Así nació este personaje: mirando, imitando y mezclando cosas de muchas personas.

—¿Sentís que el personaje alguna vez se comió a la persona?

—No. Mejor dicho: yo me comí al personaje. Y te explico por qué. La gente siempre dice que el personaje se come al artista, pero la realidad es que en este caso Paolo, El Rockero es solo un personaje que interpreto y es el más famoso de muchos que hago. Es un producto de mi imaginación y trabajo duro; por supuesto que no somos la misma persona. Paolo no es real y es solo una de mis interpretaciones.

—En tu peor momento, ¿el medio te dio la espalda?

—Un poco sí… No voy a dar nombres, por supuesto. Pero cuando yo salí del psiquiátrico intente regresar a los medios y esperaba el mismo apoyo que tuve en mis días de gloria, pero no fue así. Entiendo que la televisión es un negocio y soy consciente de mis errores y tomo responsabilidad por mis acciones. De todas formas, me hubiera gustado tener más apoyo para poder reconstruir mi carrera. Pero el pasado es pisado, y yo sigo adelante.

—¿Qué recordás de tu actuación en Bañeros?

—Tengo muchas anécdotas muy lindas de la película: una fue cuando me caí en la silla de ruedas. Fue muy cómico porque fui por la rampa con todo y luego me golpeé de verdad (risas). Más allá del dolor estuve feliz con la escena y el equipo junto a los actores fueron muy buenos. Tengo muy buenos recuerdos.

—¿Qué te dice la gente hoy cuando te ve?

—La gente me reconoce en la calle, no toda porque me veo muy diferente a Paolo sin la peluca, pero siempre que salgo alguien me saluda. La gente me recuerda como un icono de los 90 más que nada, pero aquellos que me conocen en la calle y me saludan se sorprenden porque mi manera de ser es muy diferente a la del personaje. Hoy en día mi público principal son personas de entre 35 y 50 años, ellos me apoyan mucho en las redes sociales, donde los entretengo con videos que subo a diario.

—¿Te quedaron muchos amigos en el ambiente artístico?

—Realmente mis mejores amigos no son famosos, son gente normal que me visita para tomar mates y tocar la guitarra.

—¿Cómo es tu situación económica actual?

—Gané mucha plata, pero la gastaba irresponsablemente en motos Harley Davidson, viajes, drogas y excesos. Luego de mi internación y rehabilitación logré acumular ahorros y estabilizar mis finanzas con la ayuda de mi hijo, el cual hoy en día me ayuda a manejar mi carrera de una manera mucho más responsable.

—¿Te interesa la política?

—Me solía interesar… pero hoy en día realmente ya no me interesa. Hace mucho tiempo que no siento que los políticos trabajan para los argentinos. Yo no estoy para nada calificado para hablar sobre esto, es solo mi humilde opinión. Siento que el pueblo está trabajando para los políticos en lugar de ellos trabajar para nosotros, no creo que hoy en día nuestro país sea justo y libre.





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