La Corneta Noticias
25-11-2019  |  Internacionales 364
    

Misión cumplida: cómo la CIA acabó con la carrera del agente que pudo acercarse a Castro



La CIA desclasificó los documentos que por primera vez arrojaron la luz sobre la carrera de uno de sus agentes encubiertos más talentosos. Se trata de Ross Lester Crozier, quién pudo acercarse a los mismísimos Fidel Castro y Ernesto "Che" Guevara, según apuntan los documentos desclasificados por el ente y publicados por el periódico USA Today




Ross Lester Crozier fue el agente encubierto de la CIA cuya vida todo el tiempo había estado relacionada con el peligro y la decepción debido a la guerra secreta que la Casa Blanca libró contra Cuba. Los detalles acerca de su papel desempeñado en la historia se habían quedado enterados en los documentos clasificados de 944 páginas hasta el momento.

Un espía exitoso
Crozier fue el nexo oficial de la CIA con un grupo de jóvenes cubanos exiliados, que se oponía a Fidel Castro y Che Guevara. Con ayuda de estos estudiantes Crozier supo que la URSS había desplegado misiles en Cuba capaces de atacar a EEUU e informó de ello a Washington. Sin embargo, estos reportes suyos no había sido tomados en cuenta y en los años posteriores el agente se quejó a un investigador que la CIA hubiera perdido oportunidad para obtener ventaja durante la Crisis de los misiles de Cuba.

Crozier fue un agente talentoso ya que podía leer en español tan bien que no encajaba con su apariencia anglosajona, así como podría hacerse pasar fácilmente por un nativo en los países de América Latina. Siendo un experto en materia de pistolas, este hombre podía enviar de hasta 16 palabras por minuto en la clave Morse. Además, Crozier "fue honesto, inteligente e ingenioso", tal lo ha calificado un reporte de la CIA.
Mientras estaba infiltrado en la Universidad de la Habana este hombre logró estar siempre en el centro de activismo en la capital cubana. Después de que esta institución fuera cerrada por motivos de la instabilidad en Cuba, la CIA asignó a Crozier para ejercer una nueva misión encubierta como representante para la empresa Instituto de Investigaciones Publicas. Fue entonces cuando el agente logró ser presentado a un líder provincial y miembro clandestino del Movimiento 26 de Julio, encabezado por Castro.

Este vínculo le permitió conocer al famoso revolucionario cubano personalmente durante una reunión celebrada en un rincón remoto de la isla. En marzo del 1958 pasó dos semanas, sosteniendo encuentros con Castro y Che Guevara. Tras regresar de las montañas Crozier voló a EEUU donde se reunió en Washington con sus jefes para reportar sobre su éxito, dice un memorando publicado por la CIA. Entonces, Crozier recibió una carta con recomendaciones para su misión e incluso fue nominado a la medalla La Estrella de Inteligencia por su coraje.
Posteriormente, la CIA autorizó publicar sus fotos en varios periódicos para reforzar su leyenda. Crozier estaba en la cima del juego, beneficiándose de sus ventajas y circunstancias favorables. No obstante, la siguiente secuencia de eventos complicó las cosas y el éxito en su carrera fue a la baja.

Tras regresar de México a finales de 1958 Crozier asumió como agente de la nueva misión temporal en Cuba. En aquel año los rebeldes de Castro recuperaron el control sobre una gran parte del territorio cubano mientras que la vanguardia de Che Guevara se dirigía a la Habana. Proximamente Castró consolidó su poder mientras los diplomáticos en la Administración del presidente Dwight D. Eisenhower se enfadaron que él hubiera desmantelado las fuerzas corporativas e los intereses de la mafia en la isla. Por ello, en marzo del 1960 el presidente estadounidense oficialmente aprobó una operación encubierta contra Castro.

La traición de la CIA
El estado de Florida, situado a distancia de tan solo 144 kilómetros del norte de Cuba, ofreció el refugio a los cubanos a quienes no les agradaba el nuevo Gobierno de Fidel Castro. Miles de personas se asentaron en Miami, incluidos los estudiantes que protestaron contra las oberturas del líder cubano frente a la URSS. Varios de estos individuos formaron el Directorio Revolucionario Estudiantil, o el DRE. La CIA reclutó a algunos de ellos como agentes y a finales de agosto Crozier se desplazó a Miami para trabajar como su mentor y guía. Les enseñó cómo usar armas de fuego y escribir mensajes secretos con ayuda del jugo de limón.

El plan del presidente Eisenhower, que buscaba derrocar a Castro, se convirtió en la invasión marítima de la isla realizada por parte de los exiliados que habían sido entrenados en secreto por la CIA. El grupo de Crozier también tendría que dirigirse a Cuba para ayudar a impulsar la invasión en tierra.
El mismo Crozier desempeñó su papel en la Crisis de los misiles de Cuba desde las sedes. Fue un momento crucial de su carrera que coincidió con su caída. Tras el fin de la crisis el jefe de una estación de la CIA en Miami elaboró el plan que incluía las siguientes metas:

irrumpirse en las oficinas del DRE;
retirar todos los archivos que incriminaban e comprometían a la CIA;
enviar amenazas de cortar la financiación del DRE.
George Joannides que había reemplazado a Crozier posteriormente se convirtió en uno de los espías más misteriosos de la era del asesinato de Kennedy. La carrera de Crozier como espía empezó a degradar pero en futuro él tuvo que afrontar a un desafío aún peor. Como declaró, el mismo Crozier, el estrés lo había llevado a desarrollar un crónico problema: alcoholismo.

Finalmente el exagente solo pudo encontrar trabajo de un simple inspector postal en Washington debido a un curriculum falso proporcionado por la CIA que ocultaba sus antecedentes reales.



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